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Un huevo del famoso joyero ruso Carl Fabergé, de
los pocos conocidos en el mundo, podría batir un
nuevo récord mundial para un objeto ruso y
alcanzar un precio de entre 6 y 9 millones de
libras (entre 8,6 y 13 millones de euros) cuando
salga a subasta el próximo 28 de noviembre.
La joya, es una de las obras de arte más
impresionantes jamás realizadas, pues en su
interior se halla un cuco de diamantes que asoma
la cabeza durante 15 segundos; fue el regalo que
Beatrice Ephrussi de Rothschild, casada con el
multimillonario banquero ruso Maurice Ephrussi,
le hizo a Germaine Halphen en 1905, tras
anunciarse el compromiso de la joven con el
hermano menor de Beatrice, el barón Edouard de
Rothschild.
Prácticamente desconocido hasta el momento,
puesto que su existencia tan sólo figuraba en
los registros privados de la familia, el huevo
será el plato fuerte de las jornadas rusas que
la casa de subastas Christie's celebrará del 26
al 29 de noviembre en Londres. |
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La joya representa uno de los tres únicos
ejemplares de huevos Fabergé con reloj y cuco
conocidos hasta el momento: el 'Huevo Imperial
con Cuco', de 1900, y el 'Huevo Chanticler', de
1904.
Firmado y fechado por el renombrado joyero Karl
Fabergé (1846-1920) en 1902, el huevo fue
realizado por el técnico jefe de su taller,
Michael Perchin, quien lo hizo descansar sobre
un pedestal en cuya decoración se combinan
diversos matices de oro con esmalte rosa
semitransparente. De dimensiones
excepcionalmente grandes, el huevo tiene un
reloj en su parte frontal, dentro del cual se
halla un cuco elaborado con diamantes que, cada
hora, se asoma, mueve sus alas cuatro veces y
asiente con su cabeza mientras abre y cierra su
pico para cantar. La fascinante actuación del
pequeño cuco dura 15 segundos, tras los que una
campanada marca la hora exacta.
Entre 1885 y 1916, Fabergé creó medio centenar
de huevos para los zares Alejandro III y Nicolás
II, que los utilizaban como regalos de Pascua
para las emperatrices. Sin embargo, sólo se
conoce el paradero de 12 de aquellas joyas
imperiales, que se hallan en manos de
coleccionistas privados y museos y a las que
ahora se les suma el 'Huevo de Fabergé para los
Rothschild' porque, a pesar de que el joyero lo
realizara para otro cliente, es de la misma
calidad. |