Arte contemporáneo, antigüedades, mercado, coleccionismo

Reportajes de Arte
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LISBOA, SEÑORIAL Y MODERNA

Texto por Javier López

La antigua y señorial Lisboa del fado ha trocado, sin perder su encanto antiguo, la dinámica de nostalgia por un afán de modernidad, cuyo símbolo es la recién inaugurada Exposición Universal.

La cita de la Expo 98 atraerá, sin duda a numerosos visitantes que deberán aprovechar la ocasión para conocer la variada oferta que en el campo del arte y su comercio ofrece la ciudad.

Jalonada de monumentos, alguno de ellos con las heridas del seismo del día de los Santos de 1755, alberga la ciudad un destacado conjunto de museos, tiendas de antigüedades y galerías de arte, dentro del peculiar pintoresquismo de sus barrios populares de La Baixa, Alfama, Bairro Alto y Chiado y los más modernos al norte de la Plaza del Marqués de Pombal, con el parque de Eduardo VII y los hermosos paseos de Campo Grande. Todo ello vertebrado, en colinas, por la franja acuática del río Tajo -Tejo para los portugueses- entre el estuario y su llegada al mar, quedando presidido por la fortaleza del castillo de San Jorge.

Para dar una visión panorámica de una ciudad desarrollada en torno a esas numerosas colinas, proponemos un imaginario paseo por la orilla del río con la mirada siempre atenta a lo que va quedando tierra adentro. Como nuestro destino final será la Expo, situada en los márgenes del estuario, comenzamos nuestro camino en los aledaños de la Torre de Belem, referencia inexcusable de Lisboa, como también lo es la joya del gótico manuelino, el Monasterio de los Jerónimos, que en sus claustro alberga dos museos: el Museo Nacional de Arqueología y el Museo de la Marina. Pues bien, en ese ámbito de la zona portuaria de Restelo existe una gran riqueza para los amantes del arte. En primer lugar citamos el moderno Centro Cultural de Belem, auténtico foro de de la cultura moderna lisboeta, con conciertos, representaciones teatrales y de danza, exposiciones..., durante la Expo será un verdadero lugar de referencia; en este espacio se encuentran algunas galerías de arte contemporáneo. (La Cámara Municipal de Lisboa edita mensualmente una Guía Cultural en la que se ofrece numerosa información sobre la exposiciones temporales de los Museos y las Galerías de Arte Contemporáneo). En esta misma zona se ofrecen al visitante otros dos museos de arte: el Museo Nacional de Carruajes y el Museo de Arte Popular. Subiendo hacia el Parque Forestal de Monsanto encontramos el Palacio de Ajuda, con un buen museo, y algo distante el Palacio da Frontera, con importante azulejería.

El Río Tajo -Tejo para los portugueses- contribuye, sin duda, a ese carácter especial que tienen la ciudad de Lisboa y los lisboetas. Para tomar un respiro, el visitante puede continuar remontando el río, donde, un poco antes de pasar por debajo del ya antiguo Puente 25 de Abril, encontrará la Cordoaria Nacional, antigua fábrica de cabos para los barcos, donde, en años impares, se celebra la Bienal de Anticuarios y que durante la Expo es sede de diversas exposiciones. Poco después del puente el visitante se reencuentra con la oferta artística en la mayor colección de arte de Portugal, el Museo de Arte Antiguo, instalado en el Palacio das Janelas Verdes, edificio barroco del siglo XVII; en sus cercanías se encuentran algunas tiendas de antigüedades. (En los dos recuadros de este reportaje se ofrece un extenso elenco tanto de anticuarios como de galerías de arte lisboetas con sus direcciones).

A partir de este momento, sugerimos mirar hacia tierra adentro y subir por la Rua Carlos I para admirar una de las mejores iglesias barrocas de Lisboa, la Basílica da Estrela. En esta zona del Bairro Alto se va a encontrar el amante de las antigüedades con gran número de tiendas de anticuarios, en la Rua San Bento, Rua da Impresa Nacional, Rua da Escola Politécnica y Rua Don Pedro V. En la zona existen algunas galerías de arte contemporáneo. Se debe aprovechar este paseo por el Alto para pararse en el Mirador de San Pedro de Alcántara, desde donde hay una buena vista panorámica de Lisboa desde el oeste. Todavía en la Praça Luis de Camòes y en la Rua do Alecrim existen más tiendas de antigüedades. Muy cerca se pueden visitar el Museo do Chiado, con arte de los siglos XIX y XX y el Museo de Arte Sacro. Pero antes de abandonar el Alto conviene visitar dos testimonios del arte gótico: en primer lugar la joya del arte manuelino de la Iglesia de San Roque, cuya fachada fue destruída por el terremoto de 1755 pero que en su interior guarda las más bellas capillas de Lisboa y buenas muestras de la tradicional azulejería, y por último las bien visibles ruinas del Monasterio do Carmo, en cuyo interior se encuentra el Museo Arqueológico do Carmo.

Es buen momento para retomar la referencia del río. Para ello debemos descender de la colina del Chiado y encontrarnos con uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, la recientemente remodelada Praça do Comercio, donde queda patente la vocación de la ciudad de permanecer abierta al mundo mediante su río y el mar. Es la escenografía perfecta para entrar en La Baixa, el barrio situado en un llano entre dos colinas que se prologa en una suave pendiente hacía el norte hasta los límites de la ciudad. Desde esta referencia podemos dar a conocer los encantos que en toda una franja de varios kilómetros ofrece el grueso de la ciudad.

La Baixa es un enclave de urbanismo racional que contrasta con el laberinto de calles del resto de la Lisboa antigua, se trata de un diseño 'ilustrado' del Marqués de Pombal realizado después del seismo de mediados del XVIII. Un auténtico oasis urbanístico repleto de comercios que se engarza en la tríada de plazas llenas de bullicio: Rossio, con el Teatro Nacional de Doña María II, Restauradores y Figueira, con su estatua ecuestre y una privilegiada vista del Castillo de San Jorge. De ese auténtico corazón de la ciudad nace la arteria de La Avenida da Liberdade que culmina con el Monumento al Marqués de Pombal, antesala del Parque Eduardo VII, con su famosa Estufa Fría llena de plantas exóticas. Detrás del parque, un poco más al norte, se sitúa el magnífico Museo Calouste Gulbenkian, que recoge obras desde el siglo 28 antes de Cristo hasta el nuestro. Cerca de él está el Centro de Arte Moderno, que acoge al arte portugués de nuestro siglo. Aún más al norte se encuentran los paseos arbolados de Campo Grande, escoltados por otros dos interesantes museos, el Museo da Ciudade, testimonio histórico de Lisboa, y el Museo Rafael Bordalo Pinheiro, que guarda obras del citado artista de la segunda mitad del siglo XIX. En este trayecto, en cuanto se callejee un poco, es fácil que el visitante encuentre tiendas de antigüedades y galerías de arte, ya que la oferta se extiende, al margen de algunas concentraciones, por toda la ciudad.

Pero volvamos a nuestra referencia en la Plaza del Comercio, ya que desde allí podremos seguir conociendo la parte de la ciudad situada más al este y así avanzar hacia el estuario, donde se encuentra el final de esta cita: la Expo. La primera y obligada parada debe realizarse en la llamada Ciudad Vieja y en la Alfama, como camino de la ascensión al castillo de San Jorge. En la parte más baja y cercana al río se encontrarán otras dos iglesias y algunas fachadas de las casas y los palacios que se alineaban junto a la orilla, destacando la Casa de los Bicos, edificio gótico que fue palacio del Duque de Albuquerque, que también sufrió las consecuencias del seismo. El camino al alto de la colina podemos iniciarle en la Iglesia de San Antonio y su Museo Antoniano, más o menos por allí nació el santo casamentero y es un buen lugar para pedir favores al santo. A tan sólo unos pasos está la Sé (Catedral), con su aspecto de fortaleza algo herida por los terremotos, pero con componentes románicos, góticos y barrocos. En los aledaños de la catedral existen varias tiendas de antigüedades y alguna galería de arte. Llegados al Mirador de Santa Lucía debemos culminar, en primer lugar el ascenso al Castillo de San Jorge, alcázar árabe y fortaleza cristiana después. Tenemos la ciudad y el río a nuestros píes, se puede decir que hemos dominado Lisboa. Pero estamos a la altura del codo del Tajo y aún quedan cosas por conocer, algunas de ellas parte de la propia personalidad de esta ciudad. Retornando al mirador de Santa Lucía, nos adentraremos en el laberinto de calles y callejas de la Alfama en un nuevo descenso hasta el río jalonado, no sólo de rincones pintorescos y miradores sobre el río, sino también de algunas iglesias, palacios y museos. Entre las primeras hay que destacar la de San Vicente de Fora que se comenzó a construir a finales del siglo XVI, por encargo de Felipe II que en esos momentos reinaba en toda la península., en cuyos claustros puden verse unos impresionantes azulejos en azul y blanco, del siglo XVIII, que representan entre otros motivos las fábulas de La Fontaine. Encontramos, en medio de de estas calles llenas de sabor de arquitectura musulmana, dos palacios, el de Teles de Meneses y el de Azuara, sede del Museo de Artes Decorativas, con interesantes colecciones de mobiliario, porcelana, orfebrería...

Jalonada de monumentos, la ciudad alberga un importante conjunto de museos, tiendas de antigüedades, y galerías de arte. En nuestro camino hasta la Expo, construída en una antigua zona industrial del estuario, nos quedan aún dos sugerencias para el visitante. Separada del río por vías férreas se encuentra la zona de Santa Apolonia que ahora no revela lo que realmente fue y comienza a rehabilitarse. En sus momentos de esplendor se alineaban junto al río una hilera de palacetes con sus playas privadas, y algunas de sus casas guardan todavía algo de ese pasado glorioso. Finalmente hay que adentrarse en el barrio de Madre de Deus para encontrarse con la Iglesia y el convento del mismo nombre y especialmente con las más de doce mil piezas que guarda el Museo Nacional de Azulejo en un encuentro con una de las características de esta ciudad, que aún conserva en muchas de sus fachadas esa peculiar forma decorativa.

El paseo artístico por la ciudad puede concluir aquí. La Lisboa antigua nos ha ofrecido sus encantos y la Lisboa del futuro nos espera en la Expo.

Galerias de Arte:

Galería Afinsa. Rua Santa Justa.

Galería Ara. Rua Joly Braga Santos, Lote E c/v.

Galería Artela. Rua Prof. Joao Barreira, loja 15.

Galería Arte Periférica. C. Cultural de Belém, Pr. do Império, loja 5 y 6.

Galería Barata. Av. de Roma, 11-A.

Galería Cento e Onze. Campo Grande, 11-A.

Culturgest. Rua Arco do Cego.

Galería Diferença. Rua de S. Filipe Nery, 42-1º.

Galería Holly. LArgo da Trindade, 17.

Galería Joao Graça. Rua de Santiago, 15-A.

Galería Luís Serpa. Rua Tenente Raúl Cascais, 1-B.

Galería Mirón-Trema. Rua do Mirante, 14.

Galería Módulo. Calçada dos Mestres, 34-A.

Galería Monumental. Campo Mártires da Pátria, 101.

Galería Novo Século. Rua do Século, 23-A.

Galería Palmira Suso. Rua das Flores, 109.

Galería de Sao Bento. Rua do Machadinho, 1.

Galería S. Francisco. Rua Ivens, 40.

Galería Sao Mamede. Rua da Escola Politécnica, 161.

Galería Ygrego. Av. António Augusto de Aguiar, 13-C

Anticuarios:

A. Pedro Sivla, Lda. Rua D. Pedro V, 41/43.

Ana Paula Terreiro. Rua de S. Bento, 368/370.

Antiguidades Doll´s. Rua de S. Bento, 250.

Antiguidades S. Roque. Rua de S. Bento, 392/394.

Artiks/Design. Rua Mouzinho da Silveira, 2.

Antiquália, Lda. Plaça Luis de Camòes, 37.

Antiquariatum-Antigui. F. Arte, Lda. Rua do Alecrim, 107-109.

Antiquário do Chiado. Rua Anchieta,7.

Antiquário do Norte, Lda. Rua D. Pedro V, 49.

António P. da Silva, Lda. Plaça Luis de Camòes, 40-41.

Arruda Antiguidades. Rua de S. Bento, 358.

Arte Salutari. Rua de S. Bento, 344-346.

Artimania. Calçada de S. Vicente, 96.

Luisa Roquette, Lda. Rua de S. Bento, 147.

Cabral Moncada, Filhos, Lda. Rua de S. Bento, 269.

Cámara dos Pares. Rua de S. Bento, 438.

Casa d´Arte. Av. de Nice, 68.

Coisas de Familia. Rua Augusto Rosa, 10/12.

Cunha Rosa & Fernandes Antiguidades. Rua Augusto Rosa, 18.

Dona Antiguidades. Rua García de Orta, 71.

Dona Taraja. Rua de S. Bento, 263.

Françoise Baudry. Rua Augusto Rosa, 4.

Galería da Arcada. Rua D. Pedro V, 56 porta A.

Galería da Sé. Rua Augusto Rosa, 46-48.

Galería Medicis. Rua D. Pedro V, 44.

Intermobilia, Lda. Rua de Escola Politécnica, 39-A.

J. Andrade. Rua do Alecrim, 48-50.

Jorge Welsh. Rua da Imprensa Nacional, 10.

José dos Reis Fernandes. Rua Infante D. Pedro, 30-4.

Loja da Calçada. Calçada de S. Vicente, 51.

M. Henriques Carvalho, Lda. Rua da Escola Politécnica, 97.

M. Murteira Antiguidades. Rua Augusto Rosa, 19-21.

Manuel Antunes, Lda. Praça de Londres, 6-A.

Manuel Castilho Antiguidades. Rua da Escola Politécnica, 50.

N.P.N. Antiguidades. Rua de S. Bento, 217.

Pedro de Azevedo, Lda. Rua Custódio Vieira, 2-A.

Pilar Louro e Filhos, Lda. Rua de S. Bento, 129.

Ricardo Hogan, Antiguidades. Rua de S. Bento, 281.

Rui Quintela. Rua de S. Bento, 396.

Santos e Marcos, Lda. Rua D. Pedro V, 59.

Simoes Ferreira Antiguidades, Lda. Rua da Escola Politécnica, 53-55.

Solar. Rua D. Pedro V, 68-70.

T. & Seruca. Rua D. Pedro V, 55.

Tempantigo. Rua de S. Bento, 374-376.

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