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Reportajes de Arte
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Cartagena

Un recorrido por Cartagena significa deambular por los vericuetos retorcidos de la historia, donde muchas veces el arte se encumbra y acompaña al esplendor y otras es un vestigio de la decadencia.

Texto por Pedro Francisco García Gutiérrez

Cartagena es una de las ciudades levantinas que más historia ha cosechado a lo largo de los siglos desde su remota fundación por parte del general cartaginés Asdrúbal en el año 227 a. C., que le dio el nombre de “Quart Hadast”. Tendrá que esperar al dominio romano, sin embargo, para alcanzar su máximo apogeo, especialmente entre los siglos III a. C. y II d. C., momento en que la minería y el puerto natural se convertirán en sus mejores aliados.

Desde su saqueo por los vándalos hasta su reconquista por los visigodos de Suintila en el año 624, tras su conquista por las tropas de Justiniano se convertía desde el año 555 en la capital bizantina de la provincia de “Spania”. Entre el 734 y el 1245 estuvo sometida al poder árabe, hasta su reconquista por Alfonso X, todavía infante de Castilla. Padeció una total decadencia económica hasta el siglo XVIII, que sólo recuperó con su nombramiento en 1728 como cabeza del Departamento Marítimo del Mediterráneo, lo que la convirtió en un importante centro mercantil. Tras los difíciles momentos de la Insurrección Cantonal de 1873, y con el desarrollo de la minería, Cartagena se convirtió en un importante centro modernista. Su decadencia, y los desastres de la Segunda República y Guerra Civil, la sumieron en un período de destrucción de su patrimonio.

Pero esta azarosa historia no ha conseguido que Cartagena pierda del todo su rico y en gran parte desconocido patrimonio histórico y artístico, aunque es de lamentar la amplia destrucción que en la actualidad está sufriendo su casco histórico, con derribos indiscriminados de sus casas céntricas.

El puerto

Iniciamos el recorrido por la ciudad, como en los desembarcos de los antiguos cartagineses y romanos, cuyas hazañas se rememoran en las fiestas de septiembre, por el puerto. Esta dársena natural se encuentra enmarcada por los antiguos castillos que lo defendían. La mayor parte de ellos son neoclásicos, como el de San Julián, construido en 1861. Enfrente se encuentra el de Galeras, llamado así porque a sus pies se cobijaban los navíos reales. Detrás de su portada dórica, se encuentra su patio cuadrado, que es también una notable obra neoclásica. En el centro, en medio de ambos, se encuentra, el Castillo de la Concepción, conocido como “de los Patos”, que es obra del siglo XVIII. Otros baluartes distribuidos por la ciudad son el de los Moros y la Atalaya.

En el centro del puerto se encuentra la Plaza de los Héroes de Cavite, con un monumento a estos personajes históricos, realizado por el escultor Julio González Pola. Detrás del mismo se yergue la mole del Ayuntamiento de la ciudad, verdadera joya modernista, edificada entre 1900 y 1907 por el arquitecto Tomás Rico Valarino. Destaca su airosa fachada, con su gigantesco balcón sostenido por frágiles columnas. En su interior destaca su magnífica escalera. Al recorrer la calle Mayor encontramos varios nuevos edificios modernistas, entre los que sobresale la “Casa Llagostera”, construida en 1916 por Víctor Beltrí, en la que lo más destacable es su decoración de azulejería, realizada por Gaspar Polo, una pieza notabilísima de Art Nouveau. Casi en frente se encuentra la iglesia de Santo Domingo o castrense, antiguo convento de San Isidoro, en cuyo interior destaca la capilla barroca de Jesús Nazareno, de la cofradía Marraja, realizada en 1695, así como su bello retablo barroco, una Dolorosa, atribuida a Salzillo, y un grupo de esculturas del valenciano José Capuz.

Modernismo

Entre la Plaza de San Sebastián y las Puertas de Murcia, hay otro buen grupo de edificios modernistas, reflejo del esplendor de Cartagena en la época de las minas. Entre ellos el antiguo “Gran Hotel”, realizado por Tomás Rico en 1907. También el Palacio Pedreño, ejecutado tras la revolución cantonal por Carlos Mancha entre 1825 y 1888, siguiendo un estilo más ecléctico. Es de interés su bello interior. Junto al mismo está un antiguo pasaje comercial, el 'Conesa', inspirado en Vittorio Emmanuelle de Milán, en el que se mezcla el hierro con el cristal. Retornando a la calle del Aire, y después de pasar por algún edificio modernista, llegamos a la parroquia de Santa María de Gracia. Es de estilo neoclásico, rehecho su interior en neobarroco. Hay importantes obras artísticas en su interior, especialmente los 'Cuatro Santos Cartageneros', bellísimas esculturas de Fracisco Salzillo del XVIII. En la capilla, barroca, diseñada en 1760 por Nicolás Rueda, de la Cofradía California, también podemos encontrar alguna escultura de Salzillo, así como un notable grupo de tallas, realizadas por Mariano Benlliure.

Por la calle de San Miguel, en el colegio del mismo nombre, hay una escultura del arcángel titular, obra de Salzillo, y llegamos a la Plaza de San Francisco, donde, entre frondosos y centenarios árboles, destaca la soberbia fachada del palacio Maestre, realizada en 1906 por Víctor Beltrí. Es la joya, junto con el Palacio Aguirre, del Modernismo cartagenero, con un soberbio conjunto de balcones y ventanas. En la proximidad se encuentra la iglesia de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Caridad. El templo fue diseñado por el ingeniero Tomás Tallarie entre 1890 y 1893. Su sobria fachada da paso a un circular interior, decorados sus altares con pinturas de Wesel de Guimbarda. Pero su joya es la bellísima efigie de la Virgen de la Caridad, notable escultura de escuela napolitana del siglo XVII, atribuida a Giácomo Colombo. Aparte está la interesante capilla de las Ánimas, con grupo de la titular, considerado obra de Juan Porcel, discípulo de Salzillo. Aparte hay un buen conjunto de pinturas y esculturas.

Cerca está la Plaza de la Merced, donde se encuentra la joya del Palacio Aguirre, realizado también en 1901 por Beltrí y efectuada para una familia con asentamientos mineros. Es otra joya del Modernismo. Cercana está la iglesia de San Diego, en cuyo interior hay un San José de San Salzillo. Enfrente tenemos las alturas de Antigones y muy cerca la Catedral Vieja, según la tradición la primera catedral de España, donde las piedras romanas se mezclan con las bizantinas y las medievales, con retoques decimonónicos. A sus pies se conserva el recientemente descubierto teatro romano, datado a finales del siglo I a. C., y todavía en excavación. Cartagena encuentra restos romanos por doquier, además de encerrar un notable interés artístico y arqueológico, lo que hace que una visita a esta ciudad nunca sea desdeñable, pues es como recuperar la historia desde Roma hasta el siglo XXI.

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